domingo, 30 de mayo de 2010

El cuadro, crónica de una muerte anunciada.

Por Miguel Angel Márez Tapia

A raíz de los últimos acontecimientos que tuvieron lugar debido a la ausencia de agentes que resguardaran la seguridad de la unidad habitacional, provocó una inquietud que me hizo parafrasear el título de una célebre obra del gran escritor Gabriel García Márquez, no hablamos de personas como el libro, sino hacemos la analogía con un espacio que forma parte de nuestro conjunto urbano, su función es tan importante ya que es rectora de la cohesión social dentro de Tlatelolco, me refiero a los espacios recreativos, que fueron nombrados “cuadros”.

Cuadro en 1963
Platicando con una importante cantidad de vecinos, hacían referencia aquellos que llegaron en los inicios de la unidad habitacional, que cada “cuadro” había una gran fuente de unos diez metros de largo por cuatro o cinco de ancho, un cuadro era un espacio formado por cuatro edificios a cada lado, el cuadro era el espacio de convivencia, convertido paulatinamente a lo largo del tiempo como territorio de niños y jóvenes que vivían en esos edificios. Las charlas mencionaban al cuadro como el lugar en donde los jóvenes jugaban fútbol cotidianamente, existían gimnasios al aire libre, habían juegos para los niños, cada cuadro fue construyendo su historia que causaba rivalidad con los jóvenes de otros cuadros, surgiendo así las diferentes bandas que han existido en las distintas décadas que tiene de existencia la unidad habitacional.

La gran inquietud que provocó la falta de policías en Tlatelolco, es sólo una de las problemáticas que aquejan al conjunto pero que no se ha dimensionado en su totalidad, existe un mayor problema, quizás más profundo y de una gran complejidad, la falta de apropiación del espacio (es decir, el uso y la utilización de los espacios abiertos de la unidad) por parte de los vecinos, los “cuadros” han representado desde la construcción misma de la unidad, el espacio más representativo e importante para esas prácticas sociales.

Diversos investigadores de disciplinas como el urbanismo, la sociología y antropología urbana han desarrollado una basta producción de trabajos en donde un tema que ha tomado relevancia en la actualidad es la llamada “muerte” del espacio público donde mencionan que existe el miedo a caminar por las áreas comunes, plazas y jardines, son acciones que paulatinamente han ido decreciendo, al mismo tiempo, se ha incrementado ir a plazas o centros comerciales cerrados a fin de satisfacer esos espacios de convivencia necesarios para tener cierta calidad de vida.

La “muerte” del cuadro, sin duda se aceleró al momento de la reconstrucción de la unidad debido a los sismos de 1985, cuando precisamente los módulos de lámina (escuelas y comercios) fueron instalados en los cuadros mientras se realizaban los trabajos en los edificios que resultaron dañados, pero después de esa década, los módulos se fueron pero los cuadros quedaron desmantelados en su infraestructura, muchos de ellos jamás regresaron a sus condiciones originales. Hoy en día, una gran cantidad de cuadros en Tlatelolco sólo son una enorme plancha de cemento, el arraigo que provocaba ser de cada cuadro en los jóvenes de esas épocas, en la actualidad, sólo representa una anécdota de aquellos que en décadas pasadas construyeron su identidad colectiva de grupo en esos espacios.

Cuadro en la actualidad
Una idea que paulatinamente se ha ido generalizando es el temor al espacio público, cualquier lugar abierto en donde los jóvenes se reúnen, es convertido en un lugar marcado y estigmatizado; es observado por una importante cantidad de vecinos como un espacio inseguro y prolífico a la drogadicción, por ello se explica la casi extinción de los gimnasios al aire libre, la falta de apropiación de los cuadros y nos da un primer acercamiento a la problemática de la poca cohesión social que hay en Tlatelolco.
La única salida que ven esos vecinos al peligro constante que representa los espacios abiertos, es refugiarse en sus departamentos aislándose de lo que acontece cotidianamente en la unidad, algo que es necesario reflexionar sobre el tema e intentar revertir esa tendencia en un futuro no lejano, ya que únicamente se incentiva el incremento de las distintas problemáticas que tiene la unidad, una de ellas, la inseguridad misma.

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