viernes, 15 de abril de 2011

La representación de Semana Santa tiene origen tlatelolca

Representación de misa novohispana en 1533
Miriam Cruz Mejía * (Colaboración Especial)


A menos de 15 años después de la conquista se escribían los primeros libros en náhuatl sobre la historia y tradiciones de los pueblos sometidos, la religión cristiana y se representaba el primer drama en Semana Santa llamado el esplendoroso Juicio Final de Tlatelolco en 1533, de acuerdo a la obra del historiador, antropólogo y asiduo estudioso del náhuatl Fernando Horcasitas en su libro El teatro náhuatl. Épocas novohispana y moderna, dicha obra fungió como un teatro evangelizante que se presentaba en el atrio de Santiago Tlatelolco, un gran rectángulo de unos 12000 metros cuadrados, aunque el plano atribuido a Alonso de Santa Cruz, tanto el atrio como el mercado de Tlatelolco aparecen enormes, tan grandes como la plaza mayor de la ciudad de México (unos 80 000 metros). Creo remotamente posible que, debido a la existencia de algunas formas arquitectónicas indígenas en Tlatelolco, la representación El juicio final puede haberse dado todavía en condiciones hasta cierto punto pre-europeas: la plataforma central, la gran plaza, el público alrededor, etc. Fue escenificada más de una vez en Tlatelolco durante la cuarta década del siglo XVI, es la pieza teatral en náhuatl basada en tema europeo, más antigua que conocemos en todo el continente americano.

Dibujo de Santiago Tlatelolco en el siglo XVII
De la obra El juicio final, se encontró un manuscrito antiguo de 21 páginas fechado en 1678 en la Biblioteca del Congreso de Washington con el título Nexcuitilmachiotl motenehua juicio final que fue escrita por fray Andrés de Olmos que en vida “la hizo representar”, en los principales personajes encontramos a San Miguel, La Santa Iglesia, La Muerte, El Anticristo, Cristo y Satanás, entre otros, el drama versa acerca del fin del mundo y el juicio de los vivos y los muertos, en las primeras escenas San Miguel, La penitencia, el tiempo, La Santa Iglesia y la muerte invitan al pueblo a vivir de acuerdo a normas morales, además de anunciarles la proximidad del fin del mundo. El número total de actores fue mucho más grande, fray Bernardino de Sahagún calculó un total de 800 actores ante un público de unos veinte o treinta mil espectadores, entre los cuáles estuvieron presentes el Virrey de Mendoza y el Arzobispo Zumárraga.


Lienzo de Tlaxcala
"Clérigo bautizando al señor Xicoténcatl"
Por otra parte, la herramienta de evangelización, tenía como objetivo cristianizar indígenas agregando elementos paganos, se puede considerar como testigo del proceso cultural, social y político que llevó a la conformación de la sociedad novohispana. Esta técnica no solo sirvió para convencer a los indios de la superioridad del Dios cristiano, también se justificó la conquista como medio para difundir la religión cristiana y así inculcar la obediencia al imperio español, al respecto Horcasitas apunta  que este surgió por el apogeo del teatro religioso en España, donde los misioneros se proponían que los aborígenes mexicanos  abandonaran sus rasgos culturales milenarios mediante la adoración de Huitzilopochtli y Tezcatlipoca, para profesar un culto a Adán y Eva, en Abraham e Isaac, en la Redención, en la toma de Jerusalén por Santiago. Vale la pena decir que en las fiestas mexicas abundaba el sentido dramático, no sólo en las ceremonias –procesiones, cantos, danzas, trajes y escenificaciones– sino también en su contenido emotivo. De estas tradiciones surgieron ciclos festivos como el de invierno, integrado por la fiesta de la Virgen de Guadalupe, las posadas, la navidad y la celebración de los Santos Reyes, el ciclo mesoamericano, compuesto por ceremonias que nos remiten a rituales agrarios como la fiesta de la Candelaria, la Santa Cruz y la fiesta de los muertos (la cosecha).     
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      
El bautizo de Cuauhtémoc
por fray Bartolomé Olmedo
(mediados del siglo XVIII)
El origen tlatelolca del drama náhuatl evangelizante hizo proliferar muchas obras, como el de Cuernavaca (1535),  La Comedia de los Reyes en Tlatelolco (1607), Auto de la Pasión en  Axochiapan (1740-1750),  la Pasión y muerte de Jesús de Iztapalapa (1833), si bien es cierto el dialogo de ésta última es posterior y resultado al pago de una promesa  por la extirpación de una epidemia por el  santo patrono del lugar (es hoy en día el drama más conocido), sin embargo no es posible escatimar la importancia que Tlatelolco tuvo en los orígenes permitiendo el diálogo a través del teatro de diferentes culturas y contribuyendo fuertemente a construir lo que en la actualidad somos como país.



*Antropóloga

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