viernes, 8 de julio de 2011

Tras la victoria priista mexiquense: El asedio ciudad de México


´Cartón de José María Arellano Mora

Aurelio Cuevas (Sociólogo)


Posiblemente lo que destacó de la elección del 3 de julio para gobernador en el estado de México no fue el triunfo del priista Eruviel Ávila, sino que obtuvo casi dos terceras partes de la votación ante sus contrincantes: Alejandro Encinas del partido del sol azteca y L. Felipe Bravo Mena del partido blanquiazul. ¡Todo ello en medio de una abstención de 56.5%!

Destaca en primer lugar lo siguiente: “Los bastiones históricos del PAN (Toluca, Naucalpan y Tlalnepantla) y del PRD (Netzahualcóyotl, La Paz, Texcoco e Iztapaluca) le dieron a Eruviel casi la mitad de los votos que obtuvo en las urnas… (Así, el PRI sepultó) en el estado de México los llamados “corredor azul” y “cinturón amarillo” que dominaron durante 12 años el PAN y el PRD, respectivamente…” (www.encuentro29.com/vernoticias...). Aún cuando la votación a favor de Encinas en los municipios de Ecatepec y Netzahualcóyotl fue mayor que en el resto de la entidad (40% frente al promedio estatal de 22%), en ambos casos el PRI aventajó con un 20%.

Otro factor digno de mencionar es que: “En promedio, en regiones urbanas y densamente pobladas votó menos del 40%, mientras en las zonas rurales lo hizo más del 50%” (La Jornada, 06/07/2011, p. 35). Así, la apatía y la despolitización fueron, a la inversa de las elecciones habidas desde 1999, algo muy notorio en los centros más poblados de la entidad.

Lo expuesto refleja que lo ocurrido en la entidad vecina al D.F. fue una involución de la política nacional. El primer factor que lo avala es la huida que realizaron integrantes del PRD hacia las filas priistas, resentidos y “comprados” por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Ahí está la adhesión que se dio del grupo integrado por René Arce, Víctor Hugo Círigo, Ramón Sosamontes y otros muchos, fundadores del llamado “Partido de la Ciudad” –que buscó hacer contrapeso al gobierno ebrardista y al movimiento de López Obrador-, a la campaña de Eruviel. Tras el resultado electoral la fuga de perredistas continuará hacia las filas del partido tricolor, más aún cuando el futuro gobernador mexiquense prometió a la corriente de René Arce crear puestos públicos ex profeso para su facción.

Otro factor que expresa dicha tendencia es el empecinamiento de Marcelo Ebrard por imponer como sucesor al desconocido Mario Delgado, Secretario de Educación del D.F., a contrapelo de opiniones que proponen a una figura con trayectoria política. El tercer factor consiste en que los ex perredistas –con recursos del PRI - reproduzcan la “operación clientela” en zonas del D.F. como Iztapalapa donde vive gente muy pobre: otorgamiento de despensas, listas de solicitantes de terrenos o viviendas, compra del voto, etc.

Un cuarto factor es la capacidad corruptiva del gobierno mexiquense. Cabe recordar que en 1999, al ganar el PAN la mayoría del Congreso estatal, el entonces gobernador Arturo Montiel compró a 11 diputados del blanquiazul con varios millones de pesos para que se declarasen “independientes” y se aliaran con el PRI. De este modo se evitó que se fiscalizara el gasto del presupuesto estatal y se garantizó el uso discrecional del dinero público. Si todos los factores citados se potencian en el 2012 para reconquistar el D.F. no puede caber duda que el más importante bastión de oposición política hacia el PRI sucumbirá.

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