viernes, 25 de mayo de 2012

Elecciones 2012 y la Unidad Tlatelolco

Por Adrián Arellano Mora*

¿Habrá una opción, cuál es la buena o la menos mala?
Cuando el prolífico arquitecto Mario Pani realizó el primer boceto de lo que sería el mayor conjunto urbano y arquitectónico en materia de vivienda multifamiliar en América Latina, el de Nonoalco-Tlatelolco, estaba muy lejos de imaginar que justamente aquí tendría lugar hechos políticos, sociales, culturales y hasta naturales de gran impacto a nivel nacional e internacional.

Con la fundación y creación de Tlatelolco -en los albores de los años 60´s- el Estado mexicano, que contó además para su consumación con el apoyo de la tan debatida “Alianza para el Progreso”, pretendió con esta extraordinaria obra pública contener cualquier movimiento social influido por la Revolución Cubana; ya sea, proveniente del movimiento ferrocarrilero, magisterial, médico o estudiantil; con antecedentes de lucha desde los años cincuentas.

Pero lo ocurrido el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en donde el movimiento estudiantil fue severamente reprimido, denotó todo lo contrario. Y aún más, que los propios residentes del edificio Chihuahua demandaron la salida inmediata del Ejército, el cual la mantuvo sitiada durante un mes1.

Para 1974, surge el Comité Coordinador de Asociaciones de Residentes de Ciudad Tlatelolco, AC, CCARCT AC -la primera organización vecinal ajena a partido político alguno- mismo que desafió al poder político y mediático del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Y pese, el haber mantenido un diálogo y acuerdos con el gobierno de Luis Echeverría por lograr mejorías en el entorno urbano de esta unidad habitacional, así como el respeto a la autonomía de dicha organización y al movimiento de la autoadministración de los edificios, el domingo 25 enero de 1976 –en la Plaza de las 3 Culturas- es detenido de manera violenta, durante la realización de un acto cultural, Sergio Alcázar, asesor legal y miembro del CCARCT. AC, para ser recluido en el legendario “Palacio Negro” de Lecumberri.

¿Por qué el gobierno priista se ensañó con este movimiento de autogestión? Pues, en los años 70’s, temía que en Tlatelolco fuera un foco de guerrilla urbana; como la existente en Uruguay con los Tupamaros; el de los Montoneros en Argentina. O llanamente, se instalara en este multifamiliar la controvertida Liga 23 de Septiembre. Y el mejor antídoto para contenerlo fue aplicando los tentáculos de la llamada “guerra sucia”.

Además, recordemos que en aquella época prevalecía el ejemplo del triunfo –por la vía electoral- de la Unidad Popular con Salvador Allende, en Chile.

En 1984, los residentes del edifico Nuevo León colocaron una manta – que ondeaba hacia la avenida Reforma, del lado oriente del inmueble- en donde denunciaban: “Niega Fideicomiso Fondo de Habitaciones Populares a reparar el edificio Nuevo León y a solucionar todos los problemas que tiene. Aun cuando estamos al corriente de nuestras cuotas… ¡EXIGIMOS ATENCIÓN!”. Esta alerta vecinal, oportunamente señalada, significó el preludio de lo sucedido trágicamente -con el derrumbe de dos de sus módulos- el 19 de septiembre 1985.

Ante estos momentos de emergencia nacional, las organizaciones vecinales en Tlatelolco –Asociación Reforma, Consejo de Edificios en Autoadministración, la Coordinadora Cuartos de Azotea, Comité Coordinador de Residentes y el Frente de Residentes de Tlatelolco-inmediatamente convocaron a realizar movilizaciones y asambleas para definir el destino incierto del conjunto urbano. Y ante esto, nace la Coordinadora de Residentes de Tlatelolco, misma que representó un interlocutor con el gobierno federal, para poder concretizar el significativo Programa de Reconstrucción Democrática Nonoalco-Tlatelolco (PRENT), mismo que representó un revés al intento del gabinete de Miguel de la Madrid (recientemente fallecido) de desaparecer física y políticamente a Tlatelolco; el objetivo no era para menos, ya que la Coordinadora Única de Damnificados (CUD) tuvo su origen mediante la fuerza y presencia de la organización vecinal tlatelolca.

En 1987, la Asociación Reforma de Tlatelolco participó en el foro internacional –realizado en Managua, Nicaragua-denominado “Primer Encuentro Latinoamericano de Organizaciones Comunales”. Ahí el periodista Luis Arellano M. expuso las principales demandas del movimiento vecinal de tlatelolco entre 1974 y 1987, las que consistieron en la reindivicación de los derechos inherentes al Certificado de Participación Inmobiliaria, la rehabilitación integral de los edificios previo a la selección del régimen de propiedad y el seguimiento cabal de la puesta en marcha del Programa de Reconstrucción Democrática de Nonoalco Tlatelolco (PRENT). Y a propósito de este proyecto, con motivo del 25 aniversario de su surgimiento, el ingeniero Sergio González Karg, ex vocal ejecutivo del PRENT y actual miembro del American Society of Civil Engineers, declaró que “restituir los edificios de Tlatelolco fue una obra de gigantes y de proeza técnica”.

Pues bien, lo anteriormente referido es muestra viviente de la participación ciudadana y la organización vecinal en Tlatelolco –que también se ve reflejado mediante sus comités ciudadanos y de manzana, los que forman parte en los anales de la Ciudad de México.

Es por ello que en ocasión de las presentes campañas federal presidencial y local –a realizarse el próximo 1 de julio- sus habitantes esperan de los distintos partidos políticos, PRI, PAN, PRD, Panal, de la voluntad política y el compromiso de atender y resolver las siguientes inquietudes:

1. Mejorar la seguridad pública e incrementar la vigilancia en zonas de conflicto, como son, principalmente, la prolongación del Paseo de Reforma, áreas adyacentes a la estación del Metro, en los estacionamientos, en los jardines de Santiago y Médicos por la Paz y en los alrededores del edificio conocido como el de Banobras.

2. Ampliar el alumbrado público; y que esta sea efectiva y funcional; a la vez, de realizar la poda de árboles que impidan una iluminación adecuada.

3. Restablecer el carácter 100% peatonal de sus pasillos y andadores. Y poner fin a la circulación de unidades vehiculares, ya sea autos o motocicletas, los cuales representan un serio peligro para la integridad física del transeúnte; sobre todo de los de la tercera edad e infantil. Además de liberar del mal uso como estacionamiento en el paso a desnivel peatonal, del lado oriente del Eje Central, el que es utilizado como tal por personal de vigilancia, entre otros.

4. Preservar y conservar su rica biodiversidad, que está constituida por 95 hectáreas, en el cual cohabitan 49 especies de aves y 90 especies de árboles.

5. Ante la presencia de constantes sismos, se requiere por parte de las autoridades correspondientes – locales y Federal- transparentar la información y entrega de todos los estudios de prueba de seguridad, datos de estabilidad estructural y desplome de los inmuebles, a los Comités Ciudadanos, de las tres secciones, y al IEDF, Instituto Electoral del Distrito Federal.

6. Bajo el argumento de la ola de violencia e inseguridad a nivel nacional y local los residentes de un 35% de los inmuebles han optado en enrejarlos como una supuesta protección, pero en la realidad representan un severo obstáculo en caso de presentarse un incendio o sismo. Además de que imposibilita la labor de protección civil.

En estas elecciones presidenciales de 2012, el residente tlatelolca tendrá a bien elegir la mejor propuesta y compromiso –y no promesas- con la Nación, y por supuesto, para su entrañable comunidad.


* Publirelacionista

1 Ver: El 68 Tlatelolca por Luis Arellano M. Revista Vivir en Tlatelolco/No. 50, octubre-noviembre 2011; págs. 7-8. México, DF.

Ver: Epílogo del ideal de 68, Por qué en Tlatelolco por Miguel Ángel Márez Tapia. Revista Vivir en Tlatelolco/No. 51, noviembre-diciembre 2011; págs. 5-6. México, DF.



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