martes, 22 de mayo de 2012

Miguel Bautista: La pasión de escribir

Miguel Bautista Sánchez
Colaborador de varias
revistas tlatelolcas


“Vivo enamorado de la vida, que es como una borrachera, la cruda todavía no me deja” (Miguel Bautista)

Por Aurelio Cuevas

El pasado 11 de abril falleció a los 76 años de edad (nació en 1935) nuestro compañero Miguel Bautista Sánchez, periodista, escritor y colaborador cercano de la revista, quien radicaba en la colonia Xotepingo (sur de la ciudad de México). En su juventud estudió Leyes en la UNAM y mostró inquietud por solidarizarse con toda causa social justa dentro y fuera del país. En la década de los cincuenta viajó al norte de México para conocer las precarias condiciones de vida de los trabajadores mineros, experiencia que narró en artículos publicados en periódicos de la época.

En los años sesentas comenzó a hacer más regulares sus colaboraciones en periódicos como El Día y El Nacional. En ese tiempo frecuentó cafés y bares donde se reunían músicos, poetas y escritores, encuentros que alimentaron su pluma ya que elaboró diversos artículos sobre perfiles y personalidades del medio cultural en la capital mexicana. La lectura del poeta Juan Rejano, exiliado de la Guerra Civil Española, lo llevó a escribir varios ensayos donde expuso el carácter variopinto de la obra del peninsular, que iba desde la denuncia social al intimismo.

Uno de sus autores preferidos fue Octavio Paz, cuyas facetas de poeta y ensayista fueron comentadas en diversos artículos aparecidos en El Día y ciertas revistas culturales. El escritor Carlos Fuentes también fue fuente de inspiración para elaborar ensayos sobre la realidad social y espiritual del México actual. Su conocimiento del marxista húngaro George Luckacs lo condujo a escribir diversos artículos sobre el vínculo entre literatura, historia y sociedad. Asimismo, su contacto con el pensamiento de Federico Nietzsche y Arthur Schopenhauer fue muy estrecho en sus últimos años de vida. Su interés por entender la problemática humano-social abarcó infinidad de autores mexicanos y extranjeros.

Desde los años ochenta la amistad de Miguel Bautista con Max Mendizábal y yo tuvo como efecto su colaboración como articulista en dos órganos de comunicación comunitaria surgidos en Tlatelolco: Unidad Urbana (1983-1985) y Nueva Ciudad (1992-1997). En relación a este último cabe mencionar la anécdota de que, ante un desánimo de Max Mendizábal –que era su principal promotor- para continuar con la publicación, el contagioso entusiasmo de Miguel permitió a la misma sobrevivir más tiempo.

La reducción de los medios culturales impresos fue apartando a Miguel de realizar colaboraciones regulares en los mismos. El Nacional, El Día, la Revista del Instituto Nacional de Bellas Artes, y otros espacios de difusión fueron despareciendo a partir de los años ochentas; en diarios como La Jornada, Reforma o El Excélsior solo encontró la cerrazón como respuesta. En los últimos años solo encontró algún espacio ocasional en El Universal y en algunas revistas de la UNAM.

Así las cosas el espacio de Vivir en Tlatelolco se convirtió en uno de los pocos espacios de publicación para nuestro compañero. En conversaciones que tuve con Miguel durante los últimos meses manifestó su preocupación por la decadencia que en diversos órdenes ocurría en nuestra nación desde hace tres décadas, sin dar visos de salida a corto plazo. Vayan pues estas breves líneas en memoria de un fiel amigo y camarada cuya obra (distribuida en infinidad de notas periodísticas y ensayos publicados en revistas culturales) quizás todavía no ha sido debidamente justipreciada.

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