viernes, 11 de julio de 2014

El génesis de Tlatelolco obedeció a capricho sexenal

Ø Los proyectos arquitectónicos de la época respondían más a la legitimización del gobierno en turno que a una real necesidad de la gente: Miguel A. Marez Tapia.

Ø  Los proyectos arquitectónicos como Tlatelolco se concebían para la consolidación de una política pública sexenal: Peter Krieger


Por Héctor Márquez Zermeño

 "El Residente" publicación oficial editada por la Subdelegación Tlatelolco mayo 1975.
Los pasados 28 de mayo y 4 de junio del año actual, tuve la oportunidad de asistir al doceavo piso del ahora Centro Cultural Universitario de la máxima casa de estudios del país, desde donde se contemplaba una hermosa vista nocturna del gran valle de Anáhuac. Y en el que se llevaron a cabo las dos últimas sesiones del ciclo de conferencias y charlas de Arquitectura, Urbanismo y Vida Cotidiana del “Observatorio: Lugar Transeúnte”.

En su turno, Miguel Angel Marez, antropólogo social de profesión, dentro de un contexto nacional expuso el génesis de los proyectos arquitectónicos construidos desde los sexenios presidenciales de Adolfo López Mateos hasta Miguel de la Madrid Hurtado y más específicamente el de Tlatelolco, del cual comentó que coincide en que la unidad habitacional Nonoalco Tlatelolco fue planeada con una visión de una obra arquitectónica y urbanista que asombrara por su magnitud, impacto y modernidad, dejando de lado, dice, a los seres humanos que la habitamos, empezando así hasta la fecha “El Génesis de Tlatelolco”.

La presencia de antropólogos y sociólogos dentro de los proyectos fue desechada por el gobierno de López Mateos señala Marez Tapia, toda vez que pretendían realizar un ejercicio del gasto público que con el impacto de lo “moderno” generara confianza y satisficiera una necesidad de la gente, sin que esta última –paradójicamente- fuese una pieza fundamental en la concepción del proyecto funcionalista y moderno.

Por su parte Peter Krieger historiador de arte y arquitectura, argumentó que las características de estos proyectos “modernistas” como Tlatelolco siguieron una perspectiva vertical y en algunos casos el mármol les daba una connotación de “solidez, confianza y fortaleza” que era lo que pretendían los gobernantes realizando obras de gran magnitud.

En este tenor, el artista Thomas Glassford, fue más contundente al denominar las mega obras sexenales como la “modernidad fallida”.

En el transcurso de su exposición, Miguel Ángel Marez, comentó que al término de la administración de López Mateos siguió la de Díaz Ordaz, en la que debido a la matanza de estudiantes el 2 de octubre de 1968 por parte del ejército mexicano, Tlatelolco cobro especial atención en el panorama mundial, repercutiendo con un éxodo de tlatelolcas que remataron sus departamentos, sin embargo el gobierno federal siguió invirtiendo en el mantenimiento de la unidad habitacional.

Posteriormente, el presidente Luis Echeverría continuó haciendo presencia en Tlatelolco y creó la primera subdelegación no sólo en la delegación Cuauhtémoc sino en el Distrito Federal, además de realizar modificaciones que mantuvieran el nivel de vida que se había ofertado a los habitantes de Tlatelolco

Con José López Portillo, el interés fue cambiando y dejo o disminuyo el recurso para la preservación y mantenimiento de la unidad habitacional, esto es: la magna obra arquitectónica que durante años fue apapachada quedo en el desamparo recayendo la responsabilidad en sus habitantes, los cuales se encontraron con un “Frankenstein” que quedo abandonado a su suerte.

Además, los cuartos de azotea que fueron concebidos para la servidumbre toman vida activa dentro de la comunidad y esta realidad contrasta totalmente con el nivel de vida prometido.

Así las cosas, se presenta el sismo de 1985, y Tlatelolco surge a la escena internacional debido a que cayeron dos módulos del edificio Nuevo León y trajo con ello el apoyo del BID para la reconstrucción en toda la ciudad de los edificios afectados y dicho apoyo fue posible debido a que los vecinos se organizaron y exigieron la rehabilitación de los edificios presentando argumentos y diálogo con el gobierno federal, el cual para ese entonces dejo a los residentes con autoadministraciones.

Hasta ahí concluye el antropólogo social, Miguel Ángel Márez, y continua Antonio Fonseca quién por falta de tiempo no concluyó –como él hubiera querido- su exposición, sin embargo se analizará la posibilidad de hacerlo en el marco de un evento a programar por el grupo de internautas “soy 132 de Tlatelolco”

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