domingo, 7 de septiembre de 2014

Editorial 84 septiembre 2014

Vista desde el piso 10 de la torre 5 de Febrero
Hace 29 años, muchos vecinos de la Unidad y otras colonias de la delegación Cuauhtémoc como la Guerrero, Juárez, Roma, Morelos, Centro, entre otras, resultaron seriamente afectadas y nos cambió la vida cuando un sismo de 8.1 grados sorprendió a todos la mañana del 19 de septiembre de 1985. Si hoy ocurriera un sismo de igual o mayor magnitud. ¿Qué ocurriría? ¿Estamos preparados? ¿Existe una cultura de protección civil? ¿Qué aprendimos como sociedad?

Los sismos de 1985 cambiaron para bien o para mal a la Unidad, Tlatelolco volvió a ser un lugar de resistencia como lo fue en otras épocas de su historia. Treinta edificios fueron reforzados y 12 demolidos, cuestión que hasta donde sabemos sólo ocurrió aquí, otros casos, los edificios fueron simplemente demolidos.
De los 90 edificios, 74 que hoy constituyen la Unidad, fueron elevados formalmente a régimen de condominio en 1995 por el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (FONHAPO), previamente los 16 edificios del ISSSTE iniciaron por gestiones de Elba Esther Gordillo su escrituración y en su momento también pasaron a régimen de condominio, que significa ser condóminos, que somos dueños y por lo tanto los departamentos son propiedad privada, su rescate o mantenimiento es nuestra responsabilidad. Existe confusión en ciertos vecinos pensando que el Gobierno (de cualquier nivel) vendrá a rescatar Tlatelolco por voluntad propia, seguramente por la tradición de la política clientelar o populista que han tenido las distintas autoridades delegacionales o del Distrito Federal todos estos años, es decir prácticamente desde que existe la Unidad. No, seamos claros, toda lucha vecinal se ha emprendido por los mismos vecinos y gracias a la organización política se ha podido lograr que el gobierno volteé a Tlatelolco, no hay la revés.
Hoy como parte de la celebración de los primeros 50 años asumamos nuestro deber y compromiso cooperando con cuotas extraordinarias para rescatar nuestros edificios y realizar las reparaciones en áreas comunes que corresponda, según sea el caso. Esta tarea es nuestra, hay que aceptarla con seriedad y madurez para que nuestros edificios se encuentren en el mejor estado posible. Aquí vivimos es por nuestra propia seguridad, si no lo hacemos nosotros nadie lo hará.

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