sábado, 25 de octubre de 2014

Oda a los Tlatelocas

Esta oda es un fragmento del
libro, PALABRAS INDIGNADAS, que próximamente publicará
Agustín Mejía Zarazúa.
Esta revista comunitaria lo publica
con la debida autorización.



Amaneciento vista de los volcanes Popocatepec e Iztlacihuatl desde Tlatelolco

ODA A TLATELOLCAS
No es usual que el suelo y las piedras hablen,
pero en esta ficción histórica, así será:
yo, suelo y piedras, hablaré a los humanos.

Pediré prestada la lengua de Castilla,
porque si hablo en náhuatl,
casinadie me entenderá.

Soy este pequeño territorio,
soy piedras ytierra de lo que fue isla;
mis contornos son  sedimento de lo que fue lago.
Sobre mí,desde hace más de veinte mil años,
han caminado miles y millones de humanos;
ydiversas especies de fauna,
y he nutrido  gran variedad de flora.

Antes del asentamiento Mexica
hubo otros pueblos y tribus sobre mi suelo;
unosahuyentaron a otros,
otros resistieron a otros,
yalgunos voluntariamente emigraron.

El nombre de Tlatelolco me lo dieron
quienes ya hablaban la lenguaNáhuatl,
pero aún no eran Mexicas

Cuando Moctezuma reino
enLa gran Tenochtitlán,
y también en Tlatelolco,
y en todo el imperio Mexica;
fue cuando irrumpió la conquista,
promovida y dirigida por Cortez,
desde lo que ahora es Cuba;
ysobre la marcha,asumida
y autorizada esa expedición,
porEl Reino de Castilla.

Esto no es una reseña
ni una historiografía.
Ya miles de historiadores,
arqueólogos y antropólogos,
lo ha escrito y publicado,
con atingencia absoluta
en infinidad de libros.

Pero no les habla nadie;
soy un pedazo de piedra,
sólo un puñado de tierra,
pequeña porción de espacio;
por tanto, lo que les digo,
pueden creerlo o ignorarlo.



En los últimos cinco siglos,
el territorio que soy,
he sido transformado,
más por la acción humana
que por la naturaleza.

Durante millones de años;
mi conformación geológica,
geográfica y biosfera que me envuelve,
se han transformado siempre,
hastaconformarme como ahora soy.

Hace poco fui isla pequeña,
y por decreto del Virrey
me volvieron tierra firme.
Desecaron varios lagos
y muchos de los humedales
queeran parte de este este valle.

Porque soy lo inanimado
no me puede conmover
la tragicomedia humana
de la que he sido escenario.
Pero ha sido abundante
el dolor y sufrimiento
queentre ustedes los humanos
cada vez se han inferido.

Mexicas y españoles,
representando a sus dioses,
representando a sus reyes
derramaron mucha sangre;
cada cual a su manera,
para imponer sus culturas
de distintas religiones
y distintos intereses.

En la parte más alta
de su pirámide principal
Los Mexicas construyeron
El adoratorio auno de sus principales dioses:
XipeTótec,

Y ahora, a unos pasos, de esa pirámide,
enuna moderna torre,
-la del Centro Cultural-
con lumínica  LED, todas las noches
irradian luz que evoca el rojo sangre,
en honor a XipeTótec
el diosDesollado y Desollador.

A los pies del dios XipeTótec
en lo alto de una pirámide
Los Mexicas del poder
desollaban prisioneros
y otros sacrificables;
y una cascada de sangre escurría
hasta la acequia,en todos sus festivales.

Si el desollado y sacrificado
era joven y gordito,
con deleite  lo almorzaban;
esto y otras  cosas hacían,
paraagradar a sus dioses.

En cambio los de Castilla
tenían un dios diferente;
alcual el reino de Castilla
obedecíaa través del Papa,
y en directo veneraba su imagen
de Cristo.

Los enviados de Castilla
aconquistar estas tierras;
durante el sitio a Tlatelolco
que durómás de dos meses,
mataron muchos Mexicas,
derramando mucha sangre
para tomar esta plaza.

la tierra y el agua,
de rojo oscuro se tiñeron.
Y el aire se saturó completo
del irrespirable tufo de la muerte,
por la carne podrida y descompuesta,
de miles de cadáveres de heroicos tlatelolcas.

Pero no les habla nadie;
soy un pedazo de piedra,
sólo un puñado de tierra,
pequeña porción de espacio;
por tanto, lo que les digo,
pueden creerlo o ignorarlo


El Calmécacde los Mexicas,
después de sufrida la derrota
fue destruido y sustituido
porotro tipo de recinto,
y otro tipo de enseñanza;
los de Castilla ordenaron construir
 El Colegio de La Santa Cruz,
para imbuir a los conquistados
el pensamiento de los conquistadores,
y además de esclavizarlos
también evangelizarlos.

Sobre una parte de mí,
Todavía hay ruinas del Tecpan;
dondeCuauhtémoc vivió corto tiempo,
ya después de la derrota,
por orden de Hernán Cortez
antes de que se lo llevaran
al viaje de la Hibueras,
donde lo torturaron, lo mataron
y escondieron sus restos.

Desde el Tecpan se siguió administrando
El Tianguis de Tlatelolco;
que continuó siendo el centro comercial
mas grande de esa época en este valle.

La fachada principal del Tecpan,
fue removida en el siglo 20,
y hoy se encuentra ensamblada
en el Colegio de la Santa Cruz,
que ahora es una biblioteca.

En lo que queda del Tecpan,
hoy se encuentra un mural,
pintado en el siglo 20
por David Alfaro Siqueiros,
en conmemoración a Cuauhtémoc.

A unos cuantos pasos del Tecpan,
aún se yergue majestuosa
laIglesia de Santiago Apóstol;
Y junto a ella,
elColegio de la Santa Cruz;
quehay sirve de biblioteca.

A través de cinco siglos,
estos dos respetables recintos,
muchos usos han tenido.

En los muros de estos recintos,
que son parte de lo que soy,
y que yo soy parte de ellos;
todavía están impregnados
delágrimas, sudor y sangre,
de varios cientos de esclavos,
que al hacerme fallecieron.

También las pirámides Mexicas;
algunas sobre basamentos
de pirámides pre Mexicas,
también están impregnadas
de lágrimas, sudor y sangre,
pero de aborígenesesclavizados,
que los Mexicas hacían prisioneros
en sus campañas de guerra
y conquistasregionales.

En lo que ahora es biblioteca,
hace poco más de un siglo,
auno de mis gruesos muros,
a cañonazos lohoradaron,
para poder liberar
ados generales  porfiristas:
Bernardo Reyes y Félix Díaz.

Algunos años después,
de esa misma prisión,
antes Colegio de la Santa Cruz,
también su pudo fugar
unmentado Pancho Villa;
todo eso aquí, en esta plaza.

Un provinciano rico
que emigró a la capital
y visito esta unidad habitacional,
a su familia le dijo:
--aquí no voy a comprar.
--Por qué, inquirió la familia,
si aquí venden más barato
yestá bastante  lujoso.
--Precisamente por eso;
porque tanto lujo me espanta.

Fue subiendo la confianza
en la gente desconfiada,
yestaCiudad Tlatelolco
finalmente fue habitada.

Artistas, intelectuales,
profesionistas,comerciantes,
pequeños industriales,
burócratas encumbrados,
yen resumen;
la gente que más llegó
fue la de clase media,
y algunos proletarios muy esforzados
que anhelaban progresar.

y como en los cuentos de hadas,
todos fueron muy felices,
viviendoaquí en Tlatelolco;
mientrasque pudieron serlo.


Cuatro años después
de fastuosa inauguración
del moderno Tlatelolco,
hubo un nuevo sacrificio,
que el Estado ejecutó,
y sangre jovencorrió.

Escurrió sobre la plaza
nombrada de Las Tres Culturas:
así llamada, así restaurada y así  construida
en homenaje a las culturas:
prehispánica,colonial
y republicana contemporánea.

Los habitantes de Tlatelolco;
algunos con simpatía,
otros con mucho recelo,
vieron llegar a estudiantes
que en palestra improvisada
al Estado le exigían:
menos autoritarismo,
libertad de pensamiento,
liberación de presos políticos,
y mayor justicia social.

Era como una tertulia
dejóvenes  idealistas
de diferentes tendencias
que quería cambiar su mundo
para llenar el masivo vacío
de su sometida existencia,
simpatizaban con el hipismo,
por ende, con la liberación sexual,
contraviniendo la doble moral impuesta.

Algunos probando la mariguana
como símbolo  y afirmación
de desafío a lo establecido;
pero la  mayoríade los jóvenes reunidos
en la Plaza de Las Tres Culturas,
aquella tarde fatídica,
querían una patria nueva;
queríanmás democracia y justicia;
menos censura a las ideas nuevas;
principalmente a la filosofía marxista,
que estaba de moda en el mundo,
en contraparte a guerra fría.

Todos eran  patriotas y justos,
soñadores y utopistas,
y todos eran pacifistas.

En sus casas no los entendían,
la sociedad nolos  entendía,
y lo que ellos en sus discursos pedían,
y lo queexigían por escrito,
en su pliego de seis puntos,
que casi nadie lo entendía;
ni en Tlatelolco,
ni toda la metrópoli,
ni en todo el país.

Ellos, como generación, estaban aislados,
Incomprendidos, y rechazados;
y aquí, esa tarde, fueron ametrallados.

Sin aviso les llegó una lluvia de balas,
que sobre de mí los mató;
si fueron cientos o miles,
nunca lo supo el pueblo,
porque fue secreto de Estado.

Al rato de iniciada la masacre
llegó otra lluvia,
de agua límpida del cielo,
para lavarde la plaza
tanta sangre derramada.

Ahora en cada aniversario
viene gente a conmemorar
a esos mártires inocentes,
o héroes involuntarios,
o luchadores sociales,
o simplemente chicos y chicas
que buscaban entre ellos
una pertenencia de grupo.
pero al final, muchos quedaron difuntos.

Cada año, el 2 de octubre,
en esta plaza los conmemoran:
familiares, amigos, simpatizantes;
y entre ellos siempre se cuelan
algunos grupos  violentos,
para cometer desmanes,
porque alguien para eso les paga;
peroel pueblo no sabequién,
sospechandel el mismo Estado.

Los actuales habitantes
de estaCiudad Tlatelolco,
cada año, cuando llegan a esta plaza
los sobrevivientes y conmemoradores,
losmiran con desconfianza;
la mayoría de vecinos
son respetuosos con ellos,
pero son indiferentes,
y con razón o sin ella,
no les creen que se verdad
que gracias a aquella matanza
este país ahora sea mejor.



En el año de 1985,
un violento terremoto,
que sacudió al Distrito Federal;
especialmente se ensañó
contraCiudad Tlatelolco.

El edificio Nuevo León
se cayó con el temblor
sepultando a mucha gente;
otras torres y edificios,
solo se resquebrajaron
o se desnivelaron;
y sus moradores tuvieron que ser desalojados.
Con precisión no se supo
cuantos muertos y
desalojados hubo.

De diferente manera,
todos los habitantes
de esta Ciudad Tlatelolco
resultaron damnificados;
algunos sobrevivientes
de edificios semiderruidos,
de este lugar emigraron.

Otros aquí se quedaron;
a reconstruir sus vidas,
a reconstruir viviendas,
y a rezarle a sus muertos.

Ese horrible cataclismo,
a esta Ciudad Tlatelolco,
la dañó y la transformó;
el deterioro económico
cambió el estatus social.

Ya en este siglo 21
suceden en Tlatelolco
cosas que muchos ignoran;
no porque sean ignorantes,
sino porque así lo prefiere
su mecanismo mental
quees casi siempre inconsciente.

El nivel socioeconómico,
también sociocultural,
a descendido drásticamente;
peropor nostalgia  al pasado,
la gente que vive aquí
prefiere no comprenderlo,
para tampoco aceptarlo.

No es solamente
el deterioro de muros,
o  pasillos y jardines,
omantenimiento y entradas,
escalerasy servicios,
áreas públicas y comunes;
lo que está más carcomido,
lo que más deterioro tiene,
es su moral confundida.
y la menguada pertenencia
a su propia comunidad.

En varios millones de años
que aquí llevo sin moverme,
nunca antesvi conjunto humano
con tal densidad de ancianas y  ancianos
acompañados de perros.

Perros y ancianos vejados,
Incomprendidos y descuidados,
en un mismo departamento,
con familias disfuncionales
en un alto porcentaje,
compartiendo el mismo espacio
pero en diferentes mundos.

Hay bellos árboles viejos,
mal atendidos y enfermos.
Hay jardines descuidados
abonados en directo,
con excremento de perros
que diariamente defecan.
Hay bellos andadores viejos
pintarrajeados y orinados,
siempre con olor a caca
que la gente no levanta
de sus perros que defecan.
En el aire suspendidos,
Invisibles rotavirus,
es lo que ustedes respiran.

Sus techados andadores,
ahora han sido transformados,
en circuitos infernales
de rápidos y furiosos
conductores de motos:
vecinos, repartidores y policías;
pero además los ciclistas
y los  ruidosos patinetos.
Y esa es parte su diaria
realidad de social en Tlatelolco.

Los que son dueños y emigraron;
rentan sus departamentos,
o los dejan abandonados,
pero en los que están rentados,
los arrendatarios no pagan
cuotas de mantenimiento,
y el deterioro se incrementa
porque los dueños ausentes
tampoco quieren pagarlo.


Yo, que soy lo inanimado
nome esfuerzo en comprender
que celebren jubilosos
medio siglo de existencia
desu Ciudad Tlatelolco,
que se hunde en deterioro;
y que ustedes lo celebran
cual si fuera meritorio.

Por génesis ancestral,
lostlatelolcas de siempre,
difieren en lo fundamental;
y se confrontan airados
por mezquinos intereses,
materiales o intangibles,
de sus fatuos dirigentes.

Muy pocas veces unidos
han ido al mismo objetivo;
y cuando así ha sucedido
ha sido por las tragedias,
de las que siempre han salido,
con suprema heroicidad.

En situaciones de paz
no logran marchar unidos
hacia el rumbo del futuro;
seanclan en el pasado
y descuidan su hábitat.

Cuando Ciudad Tlatelolco
más o menos cumpla un siglo,
algofatal va a pasar:
el acero y el concreto,
deno eterna resistencia,
que sustenta torres altas
y edificios modulares,
ya va a estar por caducar;
y esta Ciudad Tlatelolco
se podríacolapsar
en otro sismo similar.

Yo, que solamente soy:
piedra, tierra y espacio;
al final volveré a ser
combustibledel planeta
cuando otra vez vuelva a arder.

Cuando otra vez el planeta
choque contra otro meteoro
como hace 65 millones de años,
yo, otra vez he de volver
a estaren la eternidad
del flujo del tiempo-espacio.

¿Pero ustedes?
Mortales y efímeros tlatelolcas:
cuyo periodo de vida es ínfimo,
como vivirán lo que les queda de vida.
¿emigrarán?
¿serán extinguidos?
¿seautoextingirán?

Yo no imagino su destino,
perosé que no estarán
acompañándomeaquí;
donde yo siempre estaré,
fluyendo como materia
o energía y espacio-tiempo,
mientras el planeta exista;
y estaré en alguna parte
aunque el planeta no exista.

Pero no les habla nadie;
soy un pedazo de piedra,
sólo un puñado de tierra,
pequeña porción de espacio;
por tanto, lo que les digo,
pueden creerlo o ignorarlo.


Fin
Agustín Mejía Zarazúa


PD.De Cuauhtémoc,dice Salvador Toscano: “La narración avanza desde el nacimiento del héroe, su educación, su grado al ascenso de tecuhtli, al de señor de Tlatelolco, y al de un décimo señor de México, para llegar a aquel día de San Hipólito Mártir,  13 de agosto de 1521, en que hasta la media noche llovió sin cesar, cuando vio caer la capital de su imperio que defendió como raras veces se ha defendido un estilo de vida o una forma de pensamiento: contra el sentido de sus presagios, contra la fuerza de sus leyendas, contra el pronóstico de sus dioses.”
SALVADOR TOSCANO

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