martes, 28 de octubre de 2014

"Una luz por Ayotzinapa".

Crónica por Mónica Vazquez Delgado
@MnicaVzquez2

Hoy no fuimos a la escuela

Marcha “Una luz por Ayotzinapa”. Miércoles 22 de octubre 2014. Foto por Nery González. 
Miércoles 22 de octubre. Nos levantamos temprano como cada semestre. En nuestra mochila metimos cartulinas, plumines e ideas; dejamos el cuaderno en casa. Entramos al metro y esta vez no bajamos en la estación Universidad. Esta vez no fuimos a la Facultad porque había 43 lugares vacíos en las bancas.
“A estudiar y aprender para el pueblo defender” es una consigna que se oye en las calles. Las puertas de las diferentes líneas del metro se abrían y cerraban conforme corríamos para entrar. La universidad nos ha enseñado que las teorías son nuestra formación pero también que ante problemáticas, las calles se convierten en una segunda casa educativa.
“Uno, dos, tres, cuatro, cinco…43”, gritamos porque este mes no han estado nuestros 43 compañeros con nosotros en las brigadas. Aplausos y silencios fueron las respuestas de la sociedad. Un aplauso que hace eco en el túnel durante el cambio de estación, un silencio de melancolía y apoyo.

Nuestros carteles hablan por nosotros. “Estamos en paro e indignados. “#AyotziSomosTodos. No más desaparecidos”. Le dijimos a la gente que fuera a la marcha del miércoles. A las seis de la tarde, del Ángel al Zócalo. Pedimos de favor que llevaran veladoras porque “Fue el Estado”.
Por la tarde, tampoco regresamos a casa. “Si tu pasas por mi casa y ves a mi mamá, tú le dices que hoy no espere, que este movimiento no da un paso atrás”, inician los gritos en la estación Sevilla. Caminamos y exigimos que si vivos se los llevaron, vivos los queremos. Una hora y media nos detuvimos en avenida Reforma. La indignación se llenó en las calles y en el Zócalo.

Marcha “Una luz por Ayotzinapa”. Miércoles 22 de octubre. Foto por Laura Domínguez.
Poco a poco se encendieron antorchas y veladoras. Silencio porque no estamos todos, porque los buscamos, porque respetamos el dolor  de sus familiares, porque ya nos quitaron el miedo. “Silencio no significa ceder, aquí nadie se rinde”, fue la pancarta del 13 de septiembre de 1968 durante la Marcha del Silencio y así como en aquella época, levantamos nuestras manos izquierdas con la “V” de “Hasta la victoria” o de “Venceremos”  y marchamos retumbando el piso. Cada pisada representaba la rabia de que no estén con nosotros, el hartazgo, la injusticia y el anuncio de que las demandas no son estudiantiles, son sociales.
La gente nos miraba y levantaba su mano izquierda también. Nos observaba y silenciaba con su cartel en mano “Perdón por no haber marchado con ustedes antes”.
Rompimos el silencio con cada uno de sus nombres. Esa noche los contingentes estaban incompletos, hacían falta 43 compañeros que gritaran junto con nosotros “Fuera Peña, Aguirre, ni PRI, ni PAN, ni PRD al poder”.
Lamentamos no haber oído las palabras de sus familiares, pero es que avanzamos lentamente ante la llegada de miles de personas al Zócalo. La indignación no cupo en las calles y avenidas.
Silenciamos la protesta y gritamos la exigencia.  Iluminamos la desaparición y marchamos porque faltan ustedes, faltan ellas, faltan ellos, faltan miles y nuestra memoria le incomoda al gobierno.
¿Saben qué? “Querían enterrarnos, pero no sabían que somos semillas”. Sus semillas


Marcha “Una luz por Ayotzinapa”. Miércoles 22 de octubre. Foto por Nery González

Ese miércoles no fuimos a la escuela porque falta:
Jhosivani Guerrero de la Cruz, Luis Ángel Abarca Carrillo, Marco Antonio Gómez Molina, Saúl Bruno García, Jorge Antonio Legideño, Abel García Hernández, Carlos Lorenzo Hernández Muñoz, Adán Abraján de la Cruz, Felipe Arnulfo Rosa, Emiliano Alen Gaspar de la Cruz, César Manuel González Hernández, Jorge Álvarez Nava, José Eduardo Tlatempa, Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa, Mauricio Ortega Valerio, Martín Sánchez García, Magdaleno Rubén Lauro Villegas, Giovani Galindo Guerrero, José Luis Luna Torres, Julio César López Patolzin, Jonás Trujillo González, Miguel Hernández Martínez, Christian Alfonso Rodríguez, José Ángel Navarrete González, Carlos Iván Ramírez Villareal, José Ángel Campos Cantor, Israel Caballero Sánchez, Israel Jacinto Lugardo, Antonio Santana Maestro, Christian Tomás Colón Garnica, Luis Ángel Francisco Arzola, Miguel Ángel Mendoza Zacarías, Benjamín Ascencio Bautista, Alexander Mora Venancio, Leonel Castro Abarca, Everardo Rodríguez Bello, Doriam González Parral, Jorge Luis González Parral, Marcial Pablo Baranda, Jorge Aníbal Mendoza, Abelardo Vázquez Peniten, Cutberto Ortiz Ramos, Bernardo Flores Alcaraz.

“Shhh…ahí viene el estudiante, tumbando a todo el mundo”. 

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