sábado, 28 de febrero de 2015

Vecino vigilante

Alejandro Mario Fonseca
17 de enero de 2015

Unidad Tlatelolco
¿Qué está pasando en este país? ¡100 mil muertes en los últimos 8 años! Se trata de una cifra propia de una guerra civil. Muchos me dirán, “bueno México ya era desigual, corrupto y violento, al menos así lo fue durante buena parte del siglo 20, más o menos de 1929 al 2006”; si, pero lo que estamos viviendo del 2006 a la fecha es un México más desigual, más corrupto y absolutamente secuestrado por la violencia. Otros me dirán “bueno pero la violencia está muy lejos, está en Guerrero, en Michoacán…”. No, lo cierto es que estamos viviendo una época de terror generalizado a lo largo y ancho de todo el país.

Algo tenemos que hacer desde nuestra trinchera vecinal. Ya no podemos seguir esperando a que nuestras autoridades hagan algo. No lo van a hacer, por la sencilla razón de que no les interesa, les preocupa más mantener su “estatus”, ahora están nuevamente en campaña, buscando nuestro voto. Yo no se los voy a dar, prefiero anularlo. Ya veremos si se lanza algún candidato independiente, ciudadano, que realmente valga la pena.

Y como mal presagio de año nuevo: otro muerto en Tlatelolco. Ahora se trata de una señora de la tercera edad en el edificio Sonora. Estando como está el país, la noticia no sorprende a nadie. Sin embargo, hay dos razones por las que deberíamos ponernos las pilas y hacer algo de inmediato.
En primer lugar está el “modus operandi” del crimen. Sorprende la saña con la que fue “asaltada” la señora: torturada y finalmente muchas veces apuñalada para realizar un robo menor, una pantalla de televisión. A todas luces, de lo que se trata es de infundir terror entre la comunidad ¿O no?

Y en segundo lugar está el hecho de que ya contamos con una flamante “policía comunitaria”. ¿Dónde estaban cuando sucedió el crimen? ¿Qué hacían? ¿Cómo se llama el policía que le tocaba vigilar el lugar a esa hora? ¿Cuál es su reporte? Al parecer el sobrenombre de “comunitarios” les está quedando de grande, muy grande, de adorno. Pero bueno, vamos a darles el beneficio de la duda, apenas llevan cuatro meses en sus nuevos puestos. Pero ¿qué hacer? ¿Cómo aprovechar a estos 102 nuevos elementos policiacos que está “ávidos”  de servir a nuestra comunidad?

La respuesta es organización. Organizados ya lo estamos, al menos desde el punto de vista administrativo, y en el caso de algunos edificios, excelentemente organizados. Lo que nos falta es aprovechar esa experiencia de trabajo colectivo en la seguridad vecinal. De plano debemos pasar a la conformación de comités de vigilancia permanente en cada edificio. De preferencia deben participar en estos comités, vecinos jóvenes, conocidos por la mayoría de los habitantes del edificio, con solvencia moral y con disposición comunitaria. No estoy proponiendo que estos comités vecinales sustituyan el trabajo de la policía; todo lo contrario: deberán estar perfectamente engranados al trabajo policiaco. Ya los detalles, como si se utilizan cámaras, radios, celulares, silbatos u otros instrumentos; así como la conformación de las guardias, sus horarios, etcétera,  dependerán de la disposición y de los recursos con los que cuente la administración de cada edificio.

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