viernes, 22 de mayo de 2015

Sólo vemos la superficie En la crítica electoral…

Raúl de la Torre

¿Solo vemos la punta del iceberg?
Al juzgar a un candidato –o funcionario-, nos guiamos sólo por la moral, y casi nunca por el aspecto político; lo que limita el juicio a lo superficial. Expliquémoslo.

            En lo moral, censuramos estrictamente lo corrupto- con base o sin ella, aunque acertando. (Y es que en verdad la mayoría  ya lo son, o van en camino de serlo, del partido que provengan).

            Pero ése es sólo el efecto –la deshonestidad del llamado “político”-, y no la causa que produce tal  descomposición; causa que es –esta sí- política, aunque poco se alude a ella:
            Lo –realmente- político, contempla el control de la sociedad en todos sus ámbitos; desde la propiedad y el poder. Es decir, discurre sobre cómo el dinero vuelto Capital, decidirá finalmente los destinos de la sociedad, en lo material y espiritual. Nada escapa a este poder.

            De tal forma que un juicio ciertamente político, a los candidatos –y funcionarios-, iría más allá del  enriquecimiento; para explicar qué sectores de la propiedad y el poder lo financiaron, para beneficiarse de la “acción legislativa” del así corrompido.

            Con ello, ya no sólo diríamos “tal candidato adquirió residencias de la noche a la mañana”. Diríamos que “promulgando tal acción, ley o decreto, benefició a los coyotes de tal inmobiliaria, o a la cadena comercial tal, o a tal agrupación de ambulantes…”
            Podríamos así enjuiciar en lo político, y ya no sólo moralmente; a los pseudo-representantes de la nación.

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