sábado, 1 de agosto de 2015

Balance de la lucha de los jornaleros de San Quintín

Aurelio Cuevas (Sociólogo)
Jornaleros de San Quintín
Desde los años 80´s ha crecido la importancia del Valle de San Quintín (municipio de Ensenada, Baja California) como región agro exportadora y receptora de una gran migración indígena procedente de los estados de Oaxaca y Guerrero. Con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio en 1994 ambos procesos se conjugaron con un sistema de bajos salarios y explotación extrema de la mano de obra.
En este contexto el 17 de marzo del 2015 los trabajadores de la “Alianza de Organizaciones por la Justicia Social en el Valle de San Quintín” se fueron a huelga y cerraron la única carretera que atraviesa la península, en demanda de un aumento salarial de 300 pesos (su salario promedio era de 110 pesos diarios por jornadas de sol a sol) y de prestaciones sociales básicas.

La protesta de los jornaleros recibió el apoyo de varias organizaciones del país(como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la Central Campesina Cardenista y la Nueva Central de Trabajadores) y desde Estados Unidos tuvo respaldo del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales. Ante esta circunstancia el gobierno peñista apremió la búsqueda de un acuerdo entre los trabajadores y los empresarios de San Quintín.
El 4 de junio - a más de dos meses de paralizada la cosecha de fresa, pepino y otros cultivos- representantes de los jornaleros, del patronal Consejo Agrícola de Baja California y del gobierno (estatal y central) acordaron un salario que fluctuará entre 150 y 180 pesos al día (entre un 18 y 20% de aumento) con base en la “capacidad económica” de cada empresa. Además, los trabajadores obtuvieron más paga por el trabajo a destajo y un bono proporcional al tiempo laborado durante el año.
Otras demandas laborales quedan pendientes: los malos tratos, el acoso sexual, el trabajo infantil, la carencia de seguridad social y la exposición a pesticidas, pero solo se remontarán en la medida que los trabajadores fortalezcan su organización laboral y que las autoridades hagan válidas las leyes del trabajo existentes. Una exigencia más de los jornaleros fue el reconocimiento de la “Alianza de Organizaciones de San Quintín por la Justicia Social” como organización independiente del sindicalismo oficial (CTM, CROM y CROC), y con capacidad de interlocución con las autoridades federales del trabajo.
Existen dos exigencias más de los trabajadores que no tuvieron la misma difusión pero que enmarcan su condición de vida; una es la provisión de servicios públicos básicos (viviendas con agua y electricidad, guarderías, hospitales) en un territorio que a paso acelerado se convierte en gran ciudad (actualmente se calcula que radican en la zona poco más de 90 mil almas).
Una segunda petición es desligar a San Quintín de Ensenada (ciudad ubicada a 170 km. al norte) que concentra los servicios públicos. Otras ciudades como Tijuana y Mexicali (que se hallan en la frontera) están a 300 km. de la zona agrícola. En la consulta pública efectuada en el 2012 los pobladores del valle se inclinaron por su conversión en el sexto municipio de Baja California.
Sin embargo, al poco tiempo de los acuerdos del 4 de junio los trabajadores de San Quintín denunciaron que las Secretarías de Gobernación y del Trabajo y Previsión Social cambiaron en su texto la figura del “salario base” por la del “salario integrado”, con lo cual se beneficia a los empresarios porque el incremento real es inferior al originalmente reconocido por las partes. 

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