miércoles, 2 de marzo de 2016

El Acuerdo Comercial Transpacífico: ¿Hacia un nuevo desastre social mexicano?

Aurelio Cuevas (Sociólogo)

En octubre de 2015 México signó el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés) en medio de un marcado ocultamiento de información pública. El TPP está integrado por 5 países de América (el “coloso del norte”, Canadá, Chile, México y Perú) y 7 de Asia (Brunei, Malasia, Vietnam, Australia, Nueva Zelanda, Japón y Singapur), los cuales tienen una población de 800 millones y reúnen 30% dela riqueza producida a nivel mundial.
Acuerdo Comercial Transpacífico octubre 2015.


La firma del TPP por el gobierno peñista fue criticada por un nutrido sector empresarial el cual manifestó que no encuentra en el mismo ventaja alguna para las compañías que operan en la economía nacional, salvo las del ramo automotriz –bajo el control absoluto del capital transnacional-, dado que las mismas podrán incrementar sus exportaciones a Estados  Unidos. Pero esto fue condicionado por los negociadores norteamericanos a cambio de que México abriera su mercado a las empresas farmacéuticas estadunidenses. ¿Qué efectos tiene esto para nuestra economía y sociedad?

Aunque el sector automotriz dinamizará el comercio externo de México esto no impulsará un crecimiento ocupacional ni salarial. Al contrario, las nuevas inversiones en tal industria se acompañarán del  armado de instalaciones con materiales y mano de obra importados, lo cual reduce aún más los insumos nacionales –en la actualidad se importan motores y otras autopartes con valor agregado- requeridos para la producción de vehículos.Sin duda la cercanía geográfica con Estados Unidos hará posible que las empresas automotricesde ese país en México “enfrenten con éxito” –lo cual significa mayores ganancias- la competencia japonesa en el mercado norteamericano.

En el caso de la industria farmacéutica estadunidense se trata de una incursión en el mercado nacional en un plazo más o menos corto. El TPP reconoce el derecho de las empresas del sector a ampliar el tiempo de uso de sus patentes en desmedro de los medicamentos genéricos –que son más baratos- con lo que habrá un progresivo encarecimiento de los medicamentos destinados a diversas enfermedades (como el cáncer, la diabetes o el SIDA). También las empresas del sector ejercerán derecho de patente (o ejercicio monopólico) en la elaboración de diagnósticos y tratamientos de enfermedadesimpidiendola difusión de los mismos en todo el espectro de atención médica.

En México existe el riesgo de que los usos medicinales alternativos a los proporcionados por las transnacionales del vecino país del norte sean sancionados a través de la emisión de leyes que dificulten su uso social; así, la medicina homeópata (los clásicos “chochitos”), al ser considerada un enemigo de las marcas promotoras de la medicina alópata irá siendo copada por reglas de operación que buscan restringir al máximo su aceptación social.

Igual suerte va a correr la medicina herbolaria tradicional existente en México dado que su uso y consumo están ampliamente difundidos en amplios estratos populares urbanos y rurales. En este caso se recurrirá a ilegalizar los centros públicos de distribución o venta de toda clase de yerbas curativas, así como a obstaculizar con normas de todo tipo la atenciónmédica que tenga como base el tratamiento herbolario. La herencia curativa del “México profundo” está en riesgo deser liquidada porel poderoso ramo farmacéutico norteamericano. He ahí una de las posibles consecuencias más negativas del ingreso de nuestro país al TPP.



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