lunes, 14 de marzo de 2016

Recolecta de basura en Tlaltelolco

--Pepena en edificio Miguel Hidalgo
Laura Arley.
Aún cuando el Jefe de Gobierno del Distrito Federal,  Miguel Ángel Mancera, anunció el año pasado la adquisición de mil 500 camiones para la recolección de basura en la Ciudad de México, con una inversión de 500 millones de pesos en busca de implementar el programa Basura Cero en Vía Pública. En la capital se generan entre 11 y 13 mil toneladas de basura al día; aparentemente este tipo de proyectos no existe para la Unidades Habitacionales como la de Tlaltelolco  a pesar de que el doctor Ricardo Monreal prometió en su campaña para Jefe Delegacional de la Cuauhtémoc como una de sus prioridades  mejorar los servicios como el de recolección de basura, lo más probable es que todavía esté tratando de solucionar el problema ante la falta de personal de limpia e infraestructura, pese a todo,  hay que reconocer que la Unidad está más limpia, por lo menos en cuanto al barrido se refiere.

Pepena en edificio Miguel Hidalgo
Sobre la actividad de la “pepena” habrá de señalarse su crecimiento, mismo que se observa en numerosos edificios, en donde, por cierto, algunos ya parecen bodegas de basura, sobre todo los grandes (de trece pisos, como el Miguel Hidalgo y el Arteaga). Es preocupante que el paisaje urbano al interior de la Unidad sea el de bolsas de basura, cachivaches y demás afuera de los edificios, estacionamientos o jardineras, en donde ya son habituales los montones de basura-pepena, a pesar de la existencia de botes de basura, los cuales, son focos de infección. En esta unidad Habitacional Tlaltelolco vemos poco a los recolectores de basura, pero nunca en las noches como en otras colonias, y al contrario, podemos observar con mayor frecuencia a pepenadores seleccionando materiales en los basureros, sin que este hecho sirva para solucionar el problema de fondo.
Es necesario hacer de la recolección de basura un eficaz servicio para que deje de ser negocio de pandillas burocráticas que hacen de cada vehículo recolector una especie de fábrica donde se selecciona y procesa la basura vendible para beneficio de unos cuantos con los impuestos de los capitalinos.

Pepena
Como habitantes de esta Unidad Habitacional surge un cuestionamiento que habrá que responder, sobre la actividad, interés y función de “Los Composteros de Tlatelolco”,  que se ubican junto al edificio Vicente Riva Palacio, pues, allí podría radicar parcialmente la solución respecto a este tema; por ejemplo: en esta época, se apilan cantidades importantes de árboles secos de navidad, a 30 metros de sus puertas, los responsables del compostero no aprovechan estos desechos para procesarlos como  basura orgánica, de tal suerte que hay que esperar semanas a que llegue un camión de la delegación y desocupe las áreas comunes de la unidad y los espacios públicos.
El destino más común que se debería dar a la composta, que en dicho espacio se produce (o debería de producirse), es el abono para las áreas verdes, el proceso de separación sobre desechos de comida doméstica o de mercados y restaurantes. Partiendo de la experiencia que existe en la ciudad y en el país, sabemos que se utilizan lodos de plantas de tratamiento de aguas y bajo mucha supervisión e investigación se incluyen excretas humanas (que en el proceso queden libres de patógenos). El tiempo de producción  de la composta en las plantas de tratamiento mencionadas varía entre dos y seis meses, el resultado es de alto impacto en beneficio al medio ambiente, además de generar actividades de vínculo ciudadano (donar o intercambiar con agricultores o con la población en general), se puede incursionar en una actividad económica social y solidaria que nos genere como habitantes de esta unidad mejoras en las condiciones materiales y sociales.

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