lunes, 11 de julio de 2016

Incertidumbre ¿Cómo será nuestro país dentro de 25 años?

Alejandro Mario Fonseca
Hoy estoy pesimista. ¿Qué futuro le espera a nuestros hijos, a nuestros nietos? ¿Cómo será nuestro país dentro de 25, dentro de 50 años? ¿Cuál es la mejor educación que debemos darle a nuestra juventud para que enfrenten los desafíos de un futuro incierto?
Cuando me hago este tipo de preguntas, me deprimo. Me asalta una incertidumbre casi total que incluso me impide pensar con claridad. Y es que el panorama en el corto plazo se ve negro, y en el largo plazo todavía peor.

Incertidumbre con el futuro de México

No veo claridad de expectativas en nuestros líderes. Los que nos están gobernando están interesados únicamente en su propio beneficio. No les interesa nada más que aquello que les reditúa ganancias, grandes ganancias en el corto plazo: están allí para aprovechar el momento. ¿Qué hacer?
Modernización fallida
México se empezó a “modernizar” en los años 40 del siglo XX. El camino que se eligió fue el que seguían los países del norte de Europa y de América: la industrialización. El modelo mexicano se llamó “industrialización por sustitución de importaciones#.
Nunca hubo un plan a seguir. Simplemente se promovió la actividad empresarial con los incentivos proteccionistas que se tenían a la mano: exención de impuestos y cierre de fronteras a la competencia. Muy pronto surgieron empresas industriales ligeras que carecían de tecnología. No era problema, se podía importar la que se quisiera.
De este “modelo” de industrialización surgió una clase empresarial aliada con la clase política, acostumbrada a grandes ganancias sin preocuparse por la calidad de sus productos ni por la competitividad, mucho menos por la productividad: tenían el mercado asegurado.
La energía y los servicios estaban garantizados gracias a las empresas paraestatales. Las tasas de crecimiento económico fueron muy altas durante más de dos décadas. Los especialistas denominaron esta etapa como “desarrollo estabilizador”. Las finanzas públicas se controlaron: el artífice fue Don Antonio Ortiz Mena.
Endeudamiento y despilfarro
El “proyecto modernizador” parecía ir muy bien, hasta que llegaron al poder Echeverría y López Portillo. México ya era importador neto de tecnología de todo tipo y esta se pagaba con dólares.
Así que nuestro país se empezó a endeudar de manera inusitada e irracional. Esto se combinó con el famoso “boom petrolero” ya en los años 80. El resultado fue mayor endeudamiento, despilfarro y las reiteradas crisis económicas: devaluación e inflación. La corrupción y la impunidad sentaron sus reales.
Ya durante el gobierno de Miguel de la Madrid el “modelo” económico empezó a cambiar. Poco a poco se abrieron las fronteras a la competencia. Y ya con Salinas de Gortari en el poder el modelo cambió radicalmente.
Llegó el neoliberalismo a la mexicana. Se inició la venta de empresas paraestatales y se terminaron los subsidios. Sin embargo el endeudamiento y el despilfarro continuaron: la crisis económica se profundizó. La corrupción se agudizó: la pobreza se incrementó y apareció la pobreza extrema. También aparecieron el narcotráfico y la violencia concomitante.
La democracia
Ernesto Zedillo hizo lo que pudo para capotear la crisis y no fue sino hasta los gobiernos panistas de Fox y Calderón cuando se regresó a la disciplina fiscal y a la reducción de la deuda a mínimos históricos.
La modernización económica había fracasado. Y es que las esferas política y social estaban estancadas. Zedillo lo entendió muy bien y le abrió la puerta a la democracia. Así que llegaron los panistas al poder.
Sin embargo, a los panistas les faltó oficio político y sobre todo un proyecto alternativo realista que atacara en serio el atraso en la esfera social. La educación estaba olvidada, en manos de caciques sindicales corruptos.
Por diversas razones las reformas de Peña Nieto no cuajan, regresó el endeudamiento, la corrupción y la impunidad se agudizan todavía más con el narcotráfico, la violencia se incrementa. Al parecer no hay salida, México empieza a vivir en la incertidumbre total. Insisto ¿qué hacemos?

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