viernes, 15 de julio de 2016

La reforma educativa: una balandronada

Alejandro Mario Fonseca

Un balandrón es un fanfarrón que se las da de muy valiente, es un botarate,  vago, chalado, y hasta  bohemio en el mejor de los casos; la esencia del adjetivo apunta hacia la charlatanería. La retahíla de conflictos que estamos viviendo en México a raíz de la tan cacareada reforma educativa, no es más que el resultado de una balandronada gubernamental en sus más altos niveles.

Maestros y Padres de familia asesinados por Federales en Nochixtlán, Oaxaca Foto Proceso

Y no podía ser de otra manera, ya desde la campaña por la presidencia el entonces candidato Enrique Peña Nieto mostró una terrible debilidad: su desdén por la educación y la cultura. Pero lo más grave es que no se trata de un desdén circunstancial, sino de una grave debilidad crónica. Todos esperábamos una verdadera reforma educativa, ya urge.
Él es egresado de una universidad pública, la del Estado de México y el hecho de que no haya sido capaz de citar tres libros en la feria del libro de Guadalajara, mostró o bien corrupción de las instituciones en las que estudió, o bien un bajo nivel académico de las mismas; yo creo en esto último.
 El nivel educativo está bajando, antes sí que teníamos que leer libros, no había de otra, hoy en día “todo está en  la red”, la red es una trampa. Lo cierto es que este “accidente” en plena campaña presidencial, sentó un mal presagio y hoy estamos viviendo las consecuencias.

¡Qué se pongan a trabajar!

Y es que ya desde la etiqueta de la reforma las cosas están muy mal. El hecho de llamarle reforma educativa a una reforma que no buscaba otra cosa más que poner a trabajar a los maestros revoltosos, muestra de entrada una terrible confusión, para decirlo con suavidad.
Si bien era urgente extirpar el terrible cáncer de la corrupción que asolaba al magisterio principalmente en los estados más pobres del país, lo que estamos viendo es una completa falta de cálculo político.
Entiendo que el primer golpe que le tocó dar a Emilio Chuayffet fue magistral. Atacaron el punto más débil del magisterio, a su lideresa la “maestra” Gordillo. Que ya bastantes muestras de prepotencia y cinismo había mostrado, sobre todo desde su luna de miel con los presidentes Fox y Calderón. Con la Gordillo en la cárcel, el SNTE inmediatamente se doblegó.
Pero dejaron abierto el otro frente, el más peligroso, el de la CNTE, en el que muchos de sus líderes y principales seguidores y activistas creen y en consecuencia actúan por convicción. Tienen una formación marxista leninista tan anquilosada y obsoleta que ni siquiera se les entiende qué quieren.
Para muchos de los maestros de la CNTE la movilización lo es todo, pareciera que fueron contratados para viajar, marchar, bloquear y tomar plazas (“agitación social” decía Lenin); no para dar clases. Están convencidos de que “el Estado” quiere privatizar la educación pública y lo ven como un gran monstruo represor.
Y ahí están los muertos de Nochixtlán, que para ellos no deja lugar a dudas. Sin embargo yo creo que se trató de un terrible error de los jefes policiacos. Error de resultados inciertos, porque lo que trajo consigo fue la solidaridad de amplios sectores de la sociedad aun cuando no estén de acuerdo con los abusos de los líderes de la CNTE.

El “Peje” llevando agua su molino

Pero qué fue lo que pasó. Porqué se les “olvidó” darle un tratamiento político especial a la Coordinadora y sus líderes. Por qué no siguieron una estrategia de convencimiento y cooptación previa a la implementación de la reforma.
Hay quien asegura que de lo que se trataba desde el principio era de darle cuerda al líder de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, para que se desprestigiara con su apoyo incondicional a la CNTE. Y en efecto el “Peje” cayó en la trampa.
Pero la pregunta queda en el aire. De verdad los bonos políticos rumbo al 2018 del “Peje” bajaron. Yo creo que no, que siguen subiendo y que en todo caso de o que se trató fue de un mal cálculo político del gobierno de Peña Nieto.
Pero lo que sí es cierto y en ello no me queda ni la menor duda, es que la reforma educativa que hoy parece tambalearse, es una balandronada equivalente a poner bonito el chasis de una carcacha abandonada y descompuesta, sin tocar el motor.

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