viernes, 17 de febrero de 2017

Qué alejado está Trump de la razón y de la racionalización

Por Alejandro Mario Fonseca

El concepto de razón es uno de los más complejos y difíciles que me he encontrado. Las enciclopedias serias le dedican mucho espacio. Por ejemplo la Lexipedia Barsa inicia con su etimología latina ratio, onis, que significa facultad de discutir. Y apunta la razón debe imponerse a los instintos; es sinónimo de inteligencia.
La misma Lexipedia después de ofrecernos muchos ejemplos de las distintas acepciones del concepto en literatura, matemáticas, ciencias sociales, etc. profundiza: la razón en el sentido más estricto es la actividad intelectual superior, la función más elevada de la inteligencia, la que establece una perfecta conexión entre el saber y el obrar.
Al mismo tiempo es la actividad más elevada del hombre, la que lo diferencia  radicalmente de los otros seres: su fundamento es lo racional. Opuesta en la Edad Media a la fe, los partidarios del llamado racionalismo teológico la conceptuaron superior a los sentidos, pero siempre inferior a la fe.
Se trató luego de superar la primacía de una sobre otra, conciliándolas en la inteligencia de que la fe trasciende de la razón.

Qué alejado está Trump de la razón y de la   racionalización

La Ilustración: el triunfo de la razón humana
A partir de Kant se diferencia la razón pura de la razón práctica; aquella es teórica, especulativa, y se ocupa de lo trascendental (el alma, el mundo, Dios), ésta viene a ser la conciencia moral del individuo, lo que le permite juzgar el bien y el mal.
La afirmación de la superioridad de la razón es la característica sobresaliente de la era del racionalismo europeo, tras el cual el romanticismo emprende una lucha contra la razón, oponiéndole vagamente lo histórico y tradicional; cosa que superó Hegel con su teoría de la razón como “síntesis de la oposición entre la conciencia y la conciencia de sí mismo”.
Ya en el siglo XX el filósofo español Ortega y Gasset explica la razón vital e intenta su unidad con el hombre y su historia: la razón es un elemento que funciona en la vida y que por ende no se limita a la razón pura, llega a comprender la vida misma.
Y ya para rematar este repaso sobre un concepto tan duro de roer, tan solo apunto que el proyecto de la Ilustración, el proyecto de hombre moderno, en su núcleo duro propone el triunfo de la razón humana sobre la base de un nuevo conocimiento científico, moral y estético.
Y es que la modernidad como proyecto siempre fue, y sigue siendo, un esfuerzo sistemático de desacralización y de laicización del pensamiento y de la vida. Lo novedoso no era la idea de la primacía de la razón, sino de la fuerza con que se proclamaba, consecuencia de la revolución científica del siglo XVII.

¿Qué es la racionalización?
Y aquí viene una de las claves que nos permite entender por qué la sinrazón está tomando el lugar de la razón tan fácilmente en estos tiempos tan aciagos de principios del siglo XXI que nos tocó vivir. La ciencia moderna había traído consigo dos creencias, que a veces flaquean: la creencia en el progreso infinito del saber; y la creencia en el avance infinito hacia la mejoría social y moral. Flaquean porque tendemos a racionalizar.
El concepto de racionalización se lo debemos a los psicólogos, se trata de un hábito que consiste en  consolarnos e impresionar a otros mediante una estampa de nosotros mismos, de nuestros motivos, amigos, vocación, religión, país, etc., que se parece más a lo que querríamos que fueran que a lo que son.
Racionalizamos cuando pensamos que nuestra competencia tiene más éxito que nosotros debido a engaños y trucos que despreciamos. En el terreno de la política, el dirigente de un partido que no es el nuestro, siempre va a ser un demagogo, un charlatán. El país enemigo es el antro de los monstruos, mientras que el nuestro es el de héroes admirables a toda prueba. La mujer a la que amamos es un ángel, excepto por lo que se refiere a la fragilidad humana. La racionalización con prudencia es necesaria, nos permite un equilibrio emocional.

Racionalizar no es mentir
El concepto de racionalización llevado al terreno de la economía, de la sociología y de la ciencia política, nos permite entender cabalmente porque hay tanta confrontación de proyectos, de ideas, de valores, juicios y demás.
Y es que las ciencias sociales así son, es muy difícil distanciarse del punto de vista propio. Siempre que intentamos interpretar actitudes humanas, especialmente de hombres que están alejados de nosotros, corremos el riesgo de interpretarlos mal.
Pero cuando en lugar de racionalizar, mentimos y amenazamos para salirnos con la nuestra, el resultado es catastrófico, sumamente conflictivo. Pero además sí el que lo hace cuenta con poder, los resultados son impredecibles.

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