miércoles, 15 de febrero de 2017

Reivindicación de Maquiavelo

Alejandro Mario Fonseca
Nicolás Maquiavelo (1469-1527) fue un diplomático, funcionario público, filósofo político y escritor italiano, considerado padre de la Ciencia Política moderna. Fue asimismo una figura relevante del Renacimiento italiano.
Maquiavelo era un asiduo estudioso de los antiguos, sobre todo de los romanos. Entre sus principales fuentes destacan La política de Aristóteles, Los deberes de Cicerón, La historia de Herodiano y Los anales Tácito.
Maquiavelo nació en Florencia, la ciudad renacentista por excelencia: la antesala de la modernidad. ¿Cómo explicarnos la enorme influencia intelectual que este primer filósofo de la política ha tenido a lo largo de cinco siglos?

...La diplomacia es una profesión que se adquiere a lo largo de años de estudio...
Una transformación de la actitud intelectual
Para Eugenio Garin, un historiador que va a los archivos medievales de Florencia, lo que se produjo fue una transformación del modo de pensar. Garin cita a Alexandre Koyré: “…no se trató tanto de un combate contra teorías erróneas o insuficientes, como de una transformación de los propios marcos intelectuales, un trastocamiento de determinada actitud intelectual”.

El impulso hacia la transformación del patrimonio científico griego y romano, o sea hacia el desarrollo de nuevos métodos y el descubrimiento de nuevos horizontes no procedió del ámbito de la ciencia y la filosofía de finales del Medievo, sino de otras zonas, de otros ideales, capaces de transformar la visión del hombre y la cultura, y desde allí repercutió en dicho ámbito.

El movimiento humanista surgió en el plano de la vida civil y luego estalló hacia los diferentes campos del saber, permitiendo su recuperación y fortalecimiento. La cultura que floreció en las ciudades italianas entre los siglos XIV y XV, se manifestó sobre todo  en el terreno de las disciplinas morales, a través de una nueva relación con los autores antiguos. Y aquí viene lo más importante: se concretó en unos métodos educativos aplicados en las escuelas de gramática y retórica; y, la clave, se ejerció en la formación de los dirigentes de las ciudades –Estado,  a quienes ofreció unas técnicas políticas más refinadas.
Perlas de sabiduría maquiavélica
“...en los Estados hereditarios y ligados a la sangre del príncipe son menores las dificultades que surgen para su conservación que en los nuevos, ya que  basta para su conservación que en los nuevos, no pretender cambiar las órdenes de los antepasados, y después, saber contemporizar con los acontecimientos”.

“Sucede entonces en estos casos algo parecido a lo que dicen  los médicos de lo que compete a su profesión, que en el principio de la enfermedad ésta es fácil de curar y difícil de diagnosticar, pero si pasa el tiempo, no habiéndola ni diagnosticado, ni medicado, aparece como fácil de diagnosticar, pero difícil de curar. Algo parecido sucede con las cosas del Estado; porque si se conoce el fallo (el cual sólo se le ofrece a uno que obra con prudencia), los males que nacen de él se curan rápidamente; pero cuando, por no haberlos conocido, dejamos que crezcan, porque nadie se ha hecho cargo de ellos, no existe ya el menor remedio”.

“Nace de ello una disputa: si vale más ser amado que temido, o todo lo contrario. Se responde que se quiere ser las dos cosas; pero, como es difícil conseguir ambas a la vez, es mucho más seguro ser temido primero que amado, cuando se tiene que carecer de una de las dos cosas. Porque de los hombres en general se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores y disimulados, que huyen de los peligros y están ansiosos de ganancias; mientras les haces bien, te son enteramente adictos, te ofrecen su sangre, su caudal, su vida y sus hijos, cuando la necesidad está cerca; pero cuando la necesidad desaparece se revelan”.

“Debéis, pues, saber que hay dos maneras de combatir: una con las leyes, y otra con la fuerza; la primera es propia del hombre, la segunda lo es de los animales; pero, como muchas veces la primera no basta, conviene recurrir a la segunda”.
“...viéndose un príncipe en la necesidad de saber obrar competentemente según la naturaleza de los animales, debe entre ellos imitar a la zorra y al león a un tiempo; porque el león no se defiende de las trampas, y la zorra no se defiende de los lobos. Es necesario, pues, ser zorra para conocer las trampas, y león para destrozar los lobos.

El sainete Trump-Videgaray
La diplomacia es una profesión que se adquiere a lo largo de años de estudio, de práctica y perseverancia. Es una de las grandes herencias que recibimos del humanismo renacentista. Qué alejados están el loco Trump y el aprendiz Videgaray del humanismo y de la diplomacia.
Ante la falta de oficio político de nuestros gobernantes en turno, los de aquí y los del norte, los mexicanos tenemos que resignarnos a ser espectadores de un talk show continuo, en el que todo se vale, las mentiras, las verdades a medias, los chismes, las amenazas, la burla, …
Hay a quien todo esto le resulta divertido, para mí es francamente triste y deprimente. Y mientras tanto, la corrupción, el despilfarro, la impunidad, la violencia,… se profundizan. ¿Usted qué opina? 

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